Kaos es una reinterpretación directa de uno de los símbolos más reconocibles de la historia: el yin yang. Tradicionalmente asociado al equilibrio, la dualidad y la armonía entre opuestos, este diseño parte de esa base para cuestionarla desde dentro.
El símbolo del yin yang tiene su origen en la filosofía china, especialmente en el taoísmo, donde representa la interdependencia de fuerzas contrarias: luz y oscuridad, orden y desorden, creación y destrucción. Sin embargo, Kaos no busca representar ese equilibrio idealizado, sino mostrar lo que ocurre cuando se observa más de cerca.
A primera vista, la forma es perfecta. El círculo, la división, la simetría. Todo encaja. Pero al detenerse, aparece el detalle: el interior no es limpio, no es estable. Está lleno de líneas, de tensión, de movimiento. El kaos habita dentro de la estructura.
Este diseño no rompe el símbolo, lo respeta. Pero lo lleva a otro plano. Sugiere que el equilibrio no es ausencia de conflicto, sino convivencia con él. Que el orden no elimina el kaos, lo contiene.
Kaos se construye desde esa idea: una forma reconocible reinterpretada desde una mirada más cruda, más real. Una pieza que funciona tanto a distancia como en detalle, donde la lectura cambia según el tiempo que se le dedique.
No es un símbolo nuevo. Es una verdad diferente dentro de uno antiguo.



