Por qué no hago fan art (aunque podría vender más)

Hubo un momento en el que trabajar sobre universos ajenos parecía el camino lógico. Hubo un momento en el que hacer fan art parecía el camino más fácil.

Me gusta Star Wars. Me gustan los grandes universos de la ciencia ficción. Durante un tiempo exploré ese terreno. Funciona. Conecta rápido. Vender es más sencillo cuando el público ya ama lo que está viendo.

Y no tiene nada de malo. El fan art es reinterpretación. Es homenaje. Es comunidad.

Pero también es construir sobre algo que no es tuyo.

Con el tiempo entendí que parte de la fuerza del diseño no nacía solo de mí, sino del peso cultural que esa obra ya tenía detrás. El impacto estaba compartido.

Y ahí empezó la incomodidad.

No porque estuviera mal, sino porque yo quería comprobar hasta dónde podía llegar sin apoyarme en un universo existente. Quería que si algo conectaba, fuera por la idea. No por el personaje.

Sí, podría vender más haciendo fan art.

Probablemente.

Pero por qué no hago fan art no tiene que ver con vender más o menos.

Tiene que ver con construir algo propio.

Y eso implica renunciar a lo fácil.

Renunciar a lo fácil es parte del proceso.

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